LA BACINICA DE FLORES MAGÓN

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Friday, September 22, 2006

Pederastría con sotana

Norberto Rivera enfrenta acusaciones graves que pueden causar un daño importante a las arcas de la Iglesia católica mexicana y que inclusive podrían llevar al político duranguense a dejar su cargo eclesiástico (Bernard Law, arzobispo de Boston, dimitió en diciembre de 2002 por haber protegido a curas pederastas en situaciones menos comprometidas que lo hecho por Rivera cuando era obispo de Tehuacán y protegió al sacerdote Nicolás Aguilar Rivera, acusado de abusos sexuales contra decenas de niños en Estados Unidos y en México).


Pero el cardenal Rivera puede estar seguro de que en su favor actuarán todos los resortes de poder que suelen garantizar impunidad a los acusados de ese tipo de delitos. Ayer, por ejemplo, agentes del Instituto Nacional de Migración se movieron cual secuestradores al tratar de "levantar" a los abogados de Joaquín Aguilar, quien acusó en Los Angeles a los cardenales Rivera, de México, y Roger Mahony, de la misma ciudad californiana, de proteger y encubrir al citado cura pederasta también de apellido Aguilar. Los abogados -uno de los cuales era mexicano, estadunidenses los demás- dieron ayer una conferencia de prensa a cuyo término se presentaron quienes luego se sabría eran agentes del INM que pretendían llevarse a los litigantes para verificar datos de su estancia legal en México. Abogados, y otros impulsores de la causa jurídica contra los pederastas con sotana, pretendían entregar a Rivera en propia mano una copia de la denuncia presentada en cortes angelinas, pero la maniobra burocrático-policial impidió tal propósito.


La colusión de poderes en torno a la defensa de los pederastas está a la vista. Los poderes político, económico y religioso se defienden mutuamente -no en vano Rivera es miembro del grupo que pretende gobernar a México tras las sombras, el llamado "Por México" en que participan empresarios, dueños de medios de comunicación, y políticos-religiosos como Rivera. A ese grupo "Por México", Felipe Calderón dedicó simbólicamente su primera reunión el mismo día en que recibiría del tribunal electoral su constancia de mayoría-. Basta ver la impunidad que acompaña a Mario Marín y a Kamel Nacif para darse cuenta de que la muy descompuesta elite del poder protege sus aberraciones echando mano del andamiaje institucional construido justamente para protegerse los unos a los otros.

El cardenal Rivera, mientras tanto, pretende minimizar la situación y eludir el hecho concreto de que en Estados Unidos le han abierto expedientes penales por ocho causas relacionadas con la pederastia. Como sucedió con Marcial Maciel, el fundador de los Legionarios de Cristo, la lucha por establecer la verdad y castigar a los abusadores de niños y a sus cómplices puede llevar tiempo, e incluso la siempre maquinadora cúpula eclesial podría inventar salidas incruentas, pero el político duranguense de apellido Rivera ha sido tocado en un lance que tarde o temprano significará su derrota. Amén.


Norberto: ¿fuero de facto?
Con el telón de fondo del escándalo desatado por la denuncia de encubrimiento de un sacerdote presuntamente pederasta, interpuesta antier en Los Angeles contra el arzobispo primado de México, Norberto Rivera Carrera, agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) intentaron detener a Eric Barragán, dirigente de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual (SNAP, por sus siglas en inglés), y a Jeffrey Anderson, Vance Owen, Michael G. Finnegan y David Clohessy, abogados defensores de Joaquín Aguilar, responsable de la demanda referida, cuando ofrecían una conferencia de prensa, ayer, en un hotel de esta capital. Los funcionarios públicos se negaron a identificarse; en vez de mostrar las órdenes pertinentes exhibieron unos machotes que pretendían llenar a mano y, gracias a la intervención de los periodistas presentes en el acto y de efectivos policiales, no lograron llevarse a los litigantes, pero consiguieron evitar que la copia de la demanda fuera entregada en la sede del Arzobispado, como lo tenían previsto los demandantes. Posteriormente, la Secretaría de Gobernación, de la que depende el INM, y que preside Carlos Abascal Carranza, aceptó su responsabilidad en el atropello y afirmó que éste se realizó en respuesta a una "denuncia" recibida la víspera.
El incidente puede aclarar la pregunta retórica que se formula en un comunicado de la Arquidiócesis sobre por qué no se presentó en México la denuncia contra el jerarca religioso en México, y despejar la "actitud extraña" de los demandantes: a juzgar por la rapidísima y desaseada reacción del INM, una acción legal contra el jerarca religioso puede generar un marcado hostigamiento oficial contra quienes la emprendan, como en efecto ocurrió.
Sería igualmente retórico preguntarse por qué el INM hostilizó sin motivo a los abogados estadunidenses y no actuó, en cambio, con la misma celeridad contra el ciudadano español José María Aznar cuando éste violó flagrantemente la ley al hacer campaña a favor de Felipe Calderón e inmiscuirse, de esa manera, en asuntos políticos internos. La respuesta es obvia: porque en México el poder del Estado se aplica de manera facciosa y a conveniencia del grupo gobernante y porque Aznar es un aliado importante de la reacción local, en tanto que la acción de los abogados de Joaquín Aguilar afecta a un miembro prominente de ese grupo, el presunto encubridor Rivera Carrera.
El hecho que se imputa al cardenal es haber participado en el encubrimiento de un agresor sexual de menores. La demanda tiene una referencia obligada, aunque se trate de casos diferentes, en la maraña de complicidades que se han venido moviendo en las instituciones públicas para proteger a Jean Succar Kuri, supuesto pederasta extraditado a nuestro país y sujeto a juicio, y para acallar a la periodista Lydia Cacho, quien publicó una extensa y documentada investigación en la que menciona como posibles integrantes de la red de Succar Kuri a políticos encumbrados ­y sumamente útiles para el foxismo y su empeño continuista­ como Emilio Gamboa Patrón y Miguel Angel Yunes. El todavía gobernador de Puebla, Mario Marín, protagonizó un intento de agresión contra la informadora, como quedó documentado en una grabación telefónica que se hizo pública en meses pasados entre el propio Marín y el turbio empresario Kamel Nacif, amigo y compañero de aventuras sexuales de Succar. De acuerdo con los datos disponibles, que son muchos, los agresores sexuales de menores de edad cuentan con una espesa protección de las autoridades religiosas y de las seculares.
El abuso contra menores es una vergüenza mucho mayor de lo que se admite; sólo una pequeña parte de las agresiones llega a la luz pública y ello se debe al hostigamiento que padecen las víctimas cuando las denuncian, y la actuación de los agentes del INM contra la parte demandante en la denuncia contra Rivera Carrera parece ser un ejemplo más de tal hostigamiento, llevado a una escala de operativo policial, de severa distorsión institucional, de razón de Estado. Parece, en lo inmediato, una medida destinada a encubrir al acusado de encubrimiento y, en el fondo, un intento por restablecer de facto el fuero religioso que fue abolido en el país, en buena hora, hace 150 años. Y a propósito de interrogaciones inútiles, ¿será necesario preguntarse de qué bando procede la subversión de las instituciones?

Il monsignore
Qué tan grande será el poder y la influencia del cardenal Rivera Carrera sobre el gobierno panista que un grupo de agentes de Migración, dependientes de la oficina del secretario de Gobernación, Carlos Abascal, intentó aprehender ayer a los abogados estadunidenses que se encuentran en México promoviendo la denuncia contra monsignore por su conexión -a nivel de encubrimiento, hasta ahora- en un caso -pueden ser muchos más- de pederastia. Los abogados de la presunta víctima Joaquín Aguilar, quien ha interpuesto una demanda millonaria contra el cardenal en la Corte Superior de California con sede en Los Angeles, son Jefrey Anderson, Michael Senegan y David Clohessy. El supuesto motivo para detenerlos fue que no tenían documentos que acreditaran su estancia en México. Fue preciso que se movieran en la embajada de Estados Unidos para que no los detuvieran y expulsaran del país. Dicen los que conocen de cerca este asunto que el cardenal Rivera Carrera no se salvará de comparecer personalmente en el tribunal californiano, junto con el cardenal de Los Angeles, Roger Mahony.
Fuente de las noticias: La Jornada en Internet
Publicado en el grupo de Internet de Yahoo!: Bolivia_política.

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